El arte del barroco en el territorio burgalés

SALUTACIÓN

JUAN CARLOS APARICIO
Alcalde de Burgos

La Universidad Popular para la Educación y Cultura de Burgos nos propone sumergirnos en el barroco burgalés a través de un concienzudo estudio de sus mejores expresiones en el que el detalle y la minuciosidad empleados nos permiten conocer en toda su extensión las muestras de este controvertido estilo que pueblan nuestra tierra.

Cuando el barroco llega a Castilla de la mano de los Jesuitas, en plena expansión de la contrarreforma, la pujanza comercial burgalesa surgida del comercio de la lana a Flandes y otros puntos europeos, está en su ocaso. La aventura americana ha vuelto las miradas a las tierras vírgenes intuyendo su potencialidad futura y centrado toda la actividad comercial en el puerto de Sevilla del que van y vienen, en las embarcaciones de los colonizadores, gran variedad de productos que revolucionan los comercios preexistentes olvidando los canales tradicionales. Europa pasa a un segundo plano al nacer América. El románico y muy especialmente el gótico dan testimonio de pasados esplendores mientras llega el barroco, exponente de una nueva forma de concebir la espiritualidad, con nuevos conceptos arquitectónicos que serán los cánones a los que se atendrán las nuevas construcciones eclesiásticas continentales y coloniales.

Como consecuencia de este declive comercial y por ende económico, Burgos capital cuenta con escasas, aunque muy relevantes, muestras del nuevo estilo: la hoy parroquia de san Lorenzo que albergó la iglesia del primer convento de la Compañía de Jesús y la prodigiosa capilla de santa Tecla en la catedral. Precisamente es en la seo burgalesa donde se polarizan otros testimonios del barroco, fieles testigo de sus edades, que algunos críticos rechazan por considerar que sus valiosos retablos y las nuevas ornamentaciones solo resultan “añadidos” que pervierten la pureza del gótico originario. En la provincia, destaca por su maravilla la fachada de la Colegiata de Gumiel de Izán e importantes testimonios pictóricos en el Museo de la Ciudad.

La presente investigación ayuda a comprender con sencillez el barroco burgalés y su tiempo desde un punto de vista científico que se agradece por su rigor al propiciar una interpretación diáfana del mensaje eterno que este arte nos consigue trasladar.